Qué leer #3

12.3.17


Novedades del mes en curso que son de mi interés,
o que ya he leído y debo recomendar.
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien. Yo estoy intentando ponerme al día con muchas cosas durante este fin de semana, y entre esos pendientes cae el blog, que si bien ha vuelto a las andanzas, no está al ciento por ciento. Mirando la fecha me fijé en que era un buen momento para revisar todas las novedades del mes en curso, y como algunos ya saben, la sección renovada Qué Leer es la instancia para compartir mis impresiones con ustedes, así que vamos allá.


En EEUU e Inglaterra este mes se publica Strange The Dreamer de Laini Taylor, y sólo por su título me llama muchísimo la atención. ¿Se relacionará de alguna manera con la historia corta La chica que despertó al soñador de la antología Un regalo de mi gran amor? Como si fuera poco, la narrativa de Laini Taylor es encantadora, mucho más trabajada que la de otros libros juveniles.

En España hay dos títulos que en un futuro podría comprar. El primero es La Ira y el Amanecer de Renée Ahdieh, una especie de retelling de Las mil y una noches. Como saben, los retellings son mi debilidad, y este en particular, con su ambientación árabe, se escapa de los tradicionales cuentos de hadas.

El segundo es Tres coronas oscuras de Kendare Blake. No he leído sus libros de Ana vestida de sangre, así que no tengo referencias de la autora. No obstante, basta leer la sinopsis para saber por qué este libro me atrae. ¿Tres hermanas con poderes que deben luchar hasta la muerte por el trono? ¿Dónde firmo? No sé ustedes, pero los libros que tratan sobre los lazos fraternales me parecen distintos, acostumbrados como estamos a que todo sea romance y más romance. Así que Tres coronas oscuras caerá en un momento u otro.

A Chile llega, gracias a PRH, El bazar de los malos sueños del tío Stephen King. ¿Necesita más introducción? El formato también es grato: se trata de una selección de relatos, ideal para intercalar con otras lecturas.

Ediciones B, por otro lado, trae La chica de Summer Hill de Jude Deveraux, una autora que ubico más por sus novelas históricas que por las contemporáneas. Esta en particular se presenta como una especie de guiño a Orgullo y prejuicio, y por eso mismo se quedó en mi retina.

Por último, y no por eso el menos importante, El pozo de la ascensión, continuación de El imperio final de Brandon Sanderson. ¡I need it! Si leen mi reseña sabrán qué tanto me gustó la primera parte de la saga Mistborn, con su mundo tan complejo, sus personajes carismáticos (Kelsier 💙) y el sistema mágico llamado alomancia. Espero volver a adentrarme en esta saga muy pronto.

Eso es todo por este mes. Son bienvenidos a recomendarme otras novedades del mes en los comentarios (para añadirlos a la eterna wishlist, que no hace más que crecer con el paso del tiempo).

Los clásicos de siempre #1

6.3.17

Siempre he pensado que no hay nada más razonable que leer de todo. Quizá, en algún momento de nuestras vidas, tendamos a encasillarnos en un género o un autor, sin embargo, el equilibrio es saludable y lo mejor es practicarlo.

Lo recurrente, en cambio, es que muchos lectores tienden a evitar ciertos libros: los temidos y a veces odiados clásicos. ¿Por qué se han ganado esa mala fama? ¿Tendrán algo que ver las lecturas obligatorias en los colegios? Cuando he hablado con otros lectores al respecto, siempre sacan a relucir lo mucho que odiaron El Quijote de la Mancha, El burlador de Sevilla o el Mio Cid cuando lo leyeron allá por sus 14 o 15 años. Y pienso: hay clásicos y clásicos, y hay momentos y circunstancias para leer este o aquel libro. Claramente, el sistema educativo no vela por esos factores condicionantes, sino que se remite a la parte cuantitativa: hay que leer cierta cantidad de libros al año, y punto.

El tema es que hay clásicos para todos los gustos. De hecho, hay clásicos contemporáneos, libros que sabemos que en cien años más se sumaran a las filas de esos libros atemporales. Puede que el libro que estás leyendo en este momento sea un clásico en cincuenta años más. Por ello, no deberíamos temerles a los clásicos de ayer, los de siempre. Hay déjà vus, hay paradigmas de la literatura universal, hay sorpresas.

Así que esta mini sección, que será esporádica y no demasiado planeada, apuntará a presentarles (o recordarles) aquellos clásicos que vale la pena disfrutar y exhibir en nuestro librero. Diré lo bueno, lo malo y lo feo, así podrán decidir si se ajusta a sus necesidades lectoras. No pretendo realizar un ejercicio extenso, serán más bien un punteo y una que otra apreciación personal sobre ciertos aspectos, que pueden o no ser acertados.


Jane Eyre

1847 · Novela realista

Cuando pienso en Jane Eyre, en primer lugar viene a mi mente el esquema general: chica pobre y desgarbada entra a trabajar en la casa de un gran señor y se enamora de él. Familiar, ¿eh? Es el molde de muchas historias, anteriores y posteriores a la misma.

Pero… Charlotte Brontë escribió una obra mucho más compleja que esta receta repetida a estas alturas. Las Brontë se caracterizan por ser escritoras realistas y costumbristas. A través de su obra conocemos cómo era la sociedad inglesa hace 200 años, e identificamos patrones que perduran hasta nuestros días. Quizá el más fuerte es las diferencias socioeconómicas de los protagonistas.

Lo que hace tan especial a Jane Eyre es que toca la fibra sentimental de lector al presentarnos a una protagonista que, si bien a primera vista es simple y apocada, en realidad es firme, íntegra y espera mucho más de la vida. Jane simula someterse a las restricciones de la sociedad de la época, pero en su mundo interior es libre, e intenta ser fiel a sí misma aunque eso implique tomar decisiones arriesgadas.

Mr. Rochester, por otro lado, es de esos personajes complejos que entendemos en el último tercio de la historia, pues antes de eso es una figura oscura y misteriosa. Mr. Edward Rochester (guiño al nombre, ya saben) es el modelo a seguir de muchos chicos malos de las novelas YA actuales, claro que Mr. Rochester los supera por mucho.

¿Lo malo de Jane Eyre? Que lamentablemente no es posible enfrentarse a esta historia sin conocer de antemano lo que pasará. Con tanta reseña, película y comentarios pululando por todos lados, sabemos de qué se trata el misterio que anuncian casi todas las sinopsis.

¿En qué momento debes leerlo? Cuando tengas tiempo, porque es un libro un tanto largo y complejo, minucioso hasta decir basta (como la mayoría de las obras costumbristas), y en invierno, porque los páramos de Thornfield y lo que ocurre en la casa de Mr. Rochester se adereza mejor con el ulular del viento y un deliciosa taza de té con leche.

Alicia en el País de las Maravillas

1865 · Novela infantil

Leí Alicia ya de mayor, y estoy muy agradecida por ello. Alicia es de esas historias aparentemente infantiles, pero que guardan muchas metáforas y lecciones para todas las edades. A diferencia de Peter Pan o El mago de Oz, Alicia en el País de las Maravillas se equipara a El Principito: una lectura te da un significado, y la siguiente lo cambia o te da otro.

Sin embargo, a pesar de sus acepciones más filosóficas, Alicia también es divertido y conmovedor. Es como una cebolla: lo componen capas y capas de juegos, enseñanzas y miradas.

Sus personajes son memorables: la pequeña niña que se pierde en un mundo demente, el conejo blanco que corre contra el tiempo, el sombrerero loco y la liebre en su eterno mundo del té (voy para allá con mi adicción), el gato de Cheshire, la reina de corazones y sus súbditos. Y cada uno nos deja moralejas descabelladas y cumple un rol en la aventura de Alicia, guiándola de forma a veces tortuosa, a veces sabia, en un mundo que no es otro más que la vida misma.

El universo de Alicia es rico en detalles, en curiosidades, en aspectos que tal vez son risibles en la primera lectura, pero más tarde, dándole vueltas y más vueltas, encontramos que son piezas fundamentales en una historia que funciona como un reloj.

Sin duda, este es un clásico que debería ser leído por todos, ya sea de niños, adolescentes, adultos o ancianos. Alicia en el País de las Maravillas es un libro que de una u otra manera te va a sorprender, y al que volverás cuando necesites un cambio de perspectiva.

Gracias a Penguin Random House por los ejemplares.

El imperio final ~ Brandon Sanderson

1.3.17

The Final Empire · Brandon Sanderson
Mistborn #1 (de 7)
Nova · 2016
663 Páginas
ISBN 9788466658898
El imperio final · El pozo de la ascensión · El héroe de las eras · Aleación de ley · Sombras de identidad · The Bands of Mourning · The Lost Metal
Durante mil años han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes y a su inmortalidad. Le ayudan «obligadores» e «inquisidores», junto a la poderosa magia de la «alomancia». Pero los nobles han tenido a menudo trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los «nacidos de la bruma» ('mistborns'). Ahora, Kelsier, el «superviviente», el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte… Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.

Comentario personal

El imperio final es un libro de comienzos y conclusiones. Es una historia redonda, pero al mismo tiempo abre las puertas a un mundo complejo regido por la alomancia —una especie de magia en la que sus usuarios pueden extraer ciertas características de los metales, permitiéndoles realizar cosas inhumanas— y a un universo aún más grande, el Cosmere. Sanderson se ha lucido con este universo literario, de verdad. Primer libro suyo que leo, y estoy encantada, fangirleando y chillando porque me entregó feels durante toda la lectura, algo siempre digno de aplaudir.

El primer volumen de la saga Mistborn está protagonizado por Kelsier, el Superviviente de Hathsin y un nacido de la bruma (capaz de usar todos los metales alománticos), un nómade un tanto loco que pronto se gana el afecto del lector gracias a su carisma y sencillez. Kelsier es la contraparte de Vin, una chica de la clase más baja en el Imperio Final, una skaa que vive en una banda de ladrones y no confía en nadie. Los caminos de ambos se cruzan cuando Kelsier decide conformar un variado grupo de personajes con un objetivo noble pero imposible: derrocar al Lord Legislador, el gobernante y dios del Imperio Final.

¿Qué pensarían si supieran que su paladín, el Héroe de las Eras, su salvador, dudo de sí mismo? Tal vez no se sorprenderían en absoluto. En cierto modo, eso es lo que más me preocupa. Quizá también ellos duden, en el fondo de sus corazones.
Cuando me miran, ¿será un mentiroso lo que ven?

Brandon Sanderson se esmera en entregarnos personajes muy humanos, con los que nos podemos identificar fácilmente. Aunque Kelsier y Vin son opuestos, logran complementarse y retroalimentarse hasta que comprendemos que son las dos caras de una misma moneda. Kelsier es el hombre que ha sido traicionado pero puede seguir confiando y buscando felicidad; Vin es la chica traicionada que ya no espera nada de nadie, y que sobrevive a base de triquiñuelas y una misteriosa habilidad.

Ambos se ganaron mi simpatía de una manera u otra, aunque debo admitir mi debilidad por Kelsier y su especial personalidad. En un mundo desolador, donde llueve ceniza y la vegetación es marrón, Kelsier es una figura positiva, la única dentro de un sistema subyugante y despiadado. Es fácil comprender qué lo motiva, empatizamos con su situación y queremos que gane.

Vin, por otro lado, es el personaje que crece, que evoluciona, el de la mirada sincera e incrédula. Es gracias a su voz que conocemos mejor a Kelsier, a Ham, a Brisa, a Sazed, y al resto de la banda del Superviviente. Asimismo, Vin es el personaje de los clichés, la chica que descubre que tiene poderes, que pasa de ser una ladrona mugrienta a una chica educada que viste vestidos bonitos, que se enamora a primera vista de un noble, etcétera, etcétera. Quizá este es el mayor detalle del libro, y por el que no le pongo las 5 estrellas, sin embargo puedo comprender por qué Vin tiene estos defectos (tiene que tener algunos también): ella jamás ha tenido nada.

En contraposición está la figura del Lord Legislador. No es sólo un hombre: es Dios, y contra Dios irán nuestros protagonistas, con todo lo que supone desafiar un reinado absoluto de mil años y poner en duda la balanza de lo correcto y lo incorrecto. Sus subordinados, en especial los inquisidores, son criaturas de terror, que reducen al resto de los personajes apenas aparecen. Aunque en el inicio son poco más que un misterio, me ha parecido genial que más adelante Sanderson les otorgue voz e incluso ambiciones.

Kelsier había oído historias.
Había oído susurros de la época lejana en que el sol no era rojo. Tiempos en los que el cielo no estaba cubierto de humo y ceniza, cuando las plantas no luchaban por sobrevivir y los skaa no eran esclavos. Tiempos anteriores al Lord Legislador. Esos días, sin embargo, estaban casi olvidados. Incluso las leyendas se volvían difusas.

Otro plus de este libro, y que espero poder conocer más a fondo en las próximas entregas, es la alomancia. Menuda invención. En esto Sanderson es osado y nos presenta un sistema mágico distinto a los usuales, donde los metales son los protagonistas y otorgan distintas habilidades a los alománticos. Claro, en este primer libro se dan a conocer los aspectos principales de la alomancia; espero que en los siguientes volúmenes se explique cómo fue que surgió.

Por otra parte, la mitología propia de este mundo es algo que le da una complejidad equiparable al de otras grandes obras de la fantasía. Siempre sorprende la inventiva de los autores en estos casos, y Brandon Sanderson ha sabido llevar muy bien el trasfondo de su mundo, dando pequeñas pinceladas para que el lector se asombre. No solo la historia del Imperio Final es interesante; también su sistema político, económico y religioso habla de una imagen mucho más grande, que el autor, estoy segura, pretende mostrarnos tarde o temprano.

Como si fuera poco el clima, la geografía y la arquitectura también son una pasada. ¡Un mundo donde llueve ceniza, donde las plantas verdes son un mito!

En resumen, no sé cómo decir que El imperio final me atrapó, desde su portada hermosísima, su edición bien cuidada, los mapas de las contratapas (los mapas son mi debilidad) y su interior prometedor. Definitivamente, El pozo de la ascensión está en mi lista de pendientes y tiene prioridad.


Gracias a Ediciones B por el ejemplar para esta reseña.